Restaurante Mannix: el mejor lechazo jamás comido

Escrito por:

Fecha: 8 Enero, 2017

Restaurante Mannix

Dirección: Calle Felipe II, 26; C.P.: 47310 Campaspero, Valladolid
Teléfono: 983.698.018
Tipo de cocina: cocina tradicional especializada en el lechazo.
Precio de la experiencia: 50€ por persona

Persiguiendo un restaurante

Reconozco que en ocasiones soy “obsesivo-gastronómico”. Eran varias las ocasiones en las que había intentado comer en Mannix y no lo había conseguido, pero si hay una cualidad que me define es la constancia. Así es que aprovechando que el Encuentro de Foreros de Verema era en Ribera de Duero, programé el viaje de manera que la comida fuese en Mannix.

Fachada del Restaurante Mannix en Campaspero provincia de Valladolid

Mi elección no es caprichosa, las impresiones sobre este restaurante son unánimes tanto por parte de la crítica especializada como de la crítica amateur-amiga y eso no sucede con tanta frecuencia. Todos coinciden en señalar al Restaurante Mannix como el mejor asador de lechazos. Desde este momento y por experiencia propia también puedo confirmar la merecida fama, mi mejor lechazo hasta el momento.

Negocio familiar

Marco Antonio es el cuarto maestro asador de una estirpeMarco Antonio, maestro asador del restaurante Mannix en Campaspero provincia de Valladolid que empezó cuando su bisabuelo Andrés se estableció como carnicero en Campaspero y más tarde, ante la demanda de la clientela, instaló un horno para asar los corderos que vendía.

Carmen, la hermana de Marco, es la gerente, habiendo dejado paso en la cocina a su hija Gemma, cocinera y repostera, quien cocina con acierto el resto de elaboraciones que no sean el producto estrella de la casa. Además de cocinera, Gemma oficia en sala con su hermano, comandados por su padre Carlos. Destacable el oficio y conocimiento que presenta la joven Gemma, en cuanto a vinos, cocina…, no en vano se ha ido formando en restaurantes como El Celler de Can Roca o Zuberoa. El relevo en este sentido parece estar resuelto.

Curioso nombre: Mannix

A Eusebio, el padre de Marco Antonio y Carmen, le hacía mucha gracia que su hijo pequeño emulara las aventuras del famoso detective de la serie de televisión Mannix.  Así que haciéndolo coincidir con una importante reforma que hicieron del establecimiento en 1981, cambió el nombre al restaurante.

Los que son algo mayores recordaran la serie norteamericana de finales de los años ’60. Joe Mannix era un detective que trabajaba en solitario y cuyo talento residía más en su fortaleza física que en su capacidad deductiva. Vamos, al estilo 007.

Decoración ecléctica

El local es grande, amplio y de techos altos. Su decoración es ecléctica en toda la extensión de la palabra e incluso un tanto surrealista el conjunto diría yo. Retratos de gran tamaño conviven con trofeos de caza, entremezclados con angelitos, óleos, fotografías, carteles informativos… el conjunto general digamos que queda en un estilo más bien clásico.

Vista parcial del comedor del Restaurante Mannix en Campaspero provincia de Valladolid

¿Cuál es el secreto del lechazo de Mannix?

Se resistió Marco Antonio García a contarnos cuál es su secreto, pero al final “cantó”… Más que uno son varios, tan fáciles y tan difíciles como estos: materia prima, temperatura y técnica.

Sólo utilizan materia prima de alta calidad, es decir, lechazo de raza churra autóctona (el de los ojos, morro, orejas y patas negras) de entre 5 y 6 kilos de peso. El lechazo es el cordero que solo ha sido alimentado de leche y de unas tres semanas de edad. Ellos mismos se encargan de seleccionar y sacrificar los lechazos.

Los cuartos se disponen en cazuelas de barro, fondo de agua y sal. Únicamente utilizan la madera de encina para alimentar el horno.

Horno de adobte recubierto de barro del Restaurante Mannix en Campaspero provincia de Valladolid

Disponen de tres hornos de adobe recubiertos de barro en los que asan el lechazo durante un par de horas por la parte interna del mismo a 200 ºC. Seguidamente se voltean los cuartos y se someten a unos 15 minutos más para que la piel quede bien tostada. Los tiempos y temperaturas son orientativos pues Marco Antonio me aseguró que ni mira el reloj, ni los hornos disponen de termómetro. Lo hace a ojo, mejor dicho “a oído” ya que cuando el lechazo está asado, me dice que le avisa por el modo en que crepita.

Finalmente, dando muestra de su ternura, se trincha delante de los comensales con las manos, sin cuchillo, tan sólo con la ayuda de una cuchara.

Nuestro menú

Decidimos compartir 3 entrantes:

Croquetas de jamón: un par por cabeza. Caseras, elaboradas con salsa bechamel, jamón, verduras y su ingrediente secreto: sesos blanqueados. Fritura perfecta, interior sabroso pero un tanto compacto.

Croquetas de jamón del restaurante Mannix en Campaspero provincia de Valladolid
Morcilla con piñones, pasas y manzana caramelizada. Se acompaña de confitura de tomate, nachos de morcilla y tierra de morcilla. Buena y manida combinación de ingredientes.

Morcilla con piñones pasa y manzana caramelizada del restaurante Mannix en Campaspero en la provincia de Valladolid
Bacalao con salsa Romesco. Buen producto y buena elaboración de la salsa, sin más misterio pero resultón.

Bacalao con salsa romesco del restaurante Mannix en Campaspero provincia de Valladolid
Dos cuartos de cordero. Y llegó el momento del “leitmotiv” de la verdadera razón del desvío a Campaspero para poder disfrutar del famoso lechazo del restaurante Mannix. Trinchados con la mano por Gema. Crujiente por fuera, tierno y esponjoso por dentro. Sin grasa aparente, jugoso, delicado pero de sabor intenso. La perfección de lo simple, el mejor lechazo jamás comido. Vale la pena el desvío y casi casi ir a propósito. ¡No os lo podéis perder!

Ensalada de lechuga, tomate y cebolla. Clásica ensalada con la que se acompaña el lechazo en Castilla. Sencilla pero elaborada con productos de calidad y frescos. Se agradece intercalar algún momento verde y fresco entre los bocados del cordero.

Lechazo del restaurante Mannix en Campaspero provincia de Valladolid
Degustación de postres. Varios pases a compartir.

Crema de limón con sorbete de mango, coulis de frutas rojas y peta zetas con frutas. Buena ejecución y sabores conjuntados.

Crema de limón con sorbete de mango, culis de frutas rojas y peta zetas con frutas del bosque del Restaurante Mannix en Campaspero provincia de Valladolid
Creme brulée con helado de achicoria y palo cortado. Bien ejecutada la crema, sabores originales los del helado, pero no veo la conjunción. Tal vez por separado…

Crema brulee con helado de achicoria y palo cortado degustada en el restaurante Mannix en Campaspero provincia de Valladolid
Chocolate en texturas con una base de naranja, un punto de guindilla y helado de plátano y palo cortado. Mayor conjunción que el anterior.

Chocolate en texturas con una base de naranja, un punto de guinduilla y helado de platano en el Restaurante Mannix de Campaspero provincia de Valladolid
Para beber inicialmente una cerveza artesana: La Real del Duero, seguidamente una botella del Cava Rosado Extra Brut de Nit del elaborador Raventós i Blanc y un par de botellas del crianza 2013 del Valle del Botijas del amigo Ramón. Acompañamos los postres con Dulce de Invierno de Bodegas Sanz. Todavía me fue posible armonizar el lechazo con un sorbito del cava y he de deciros que maridan estupendamente.

Finalizamos con unos chupitos por cortesía de la casa, de elaboración propia: limoncello, pacharán y licor de café.

Foto de grupo del Encuentro Verema Ribera de Duero en las cocinas del Restaurante Mannix en Campaspero provincia de Valladolid
Un restaurante muy recomendable en el que disfrutar del producto, del mejor producto y de su mejor cocción.  Referente del Lechazo, si quieres comer el mejor, debes visitarlo.

 

Guardar

14 comentarios en “Restaurante Mannix: el mejor lechazo jamás comido

  1. Aurelio G-M.

    Joé, un lechazo bueno es a mi juicio uno de los mayores placeres gastronómicos que existen. Como nieto de burgaleses, he disfrutado de unos cuantos de ellos, pero no he estado en este celebérrimo Mannix.

    ¿Mejor con cava que con tinto? Para mí, sí.

    1. José Ruiz Post author

      Tienes que probarlo, a ti que no te pesa nada conducir a poco que te quede cerca, ya sabes. Vale mucho la pena.
      Los espumosos le van de maravilla al lechazo, pero ya sabes que para gustos…

    2. Ramon M Cobeña Aguilar

      Al pan, pan y al lechazo tinto. Que esta rico con cava, siiii, con champan, siiiiii, pero hay binomios que llevamos en el código genético, lechazo-tinto, huevos-chorizo, Marrakech-La Sultana ….

      1. Aurelio G-M.

        Ná, yo les tengo mucho cariño a los maridajes geográficos y demás, pero no me caso con dogmas. El lechazo a mí me gusta más con cava chico, pa que te ví a engañá. O con un buen blanco. O un buen rosado. O un buen clarete. El tinto sería de mis últimas opciones para acompañarlo.

  2. Toni Grimalt

    José: la comida ¿la organizaste tú? Te llevaste a medio encuentro al restaurante. Es admirable tu esfuerzo por completar “el programa oficial” con quedadas como ésta. Bravo!

    1. José Ruiz Post author

      Así es, cuando supe donde era el Encuentro tenía claro que si cuadraba, la comida sería en Mannix y he de decirte que valió la pena el pequeño desvio. Y ¿cómo no iba a compartir esta experiencia con el resto?
      Como digo en el post es el mejor lechazo que he comido nunca, así es que anótalo en tu agenda de pendientes imprescindibles.
      También montamos una visita adicional a otra bodega fuera de programa. Soy incorregible… 🙂

  3. Jorge (Elmesias)

    Genial crónica!
    Buenísimo el lechazo.
    Para mi con espumoso, sin ninguna duda, el mejor maridaje.
    Gema una excelente sumiller con mucho futuro por delante, y que decir de Marco Antonio, todo un personaje 🙂

    1. José Ruiz Post author

      Me alegra que te guste el post, ya que tu viviste la experiencia de primera mano.

      El espumoso le va de maravilla, desengrasa el paladar del tierno cordero.

      Muchas gracias.

  4. Jon Ander

    Ahora que he leído la explicación…. pero en un principio el nombre era un tanto “peculiar” para un asador.
    Desde luego que un buen cordero bien asado es un verdadero placer. Quizás el haberlos comido en mi juventud tan con “demasiada” frecuencia haga que ahora no sea uno de mis “objetivos” pero reconozco que es una delicia.
    Esos postres también tienen una pinta estupenda. En cuanto a lo del maridaje con un buen espumoso….. cada día me gustan más y pienso que valen tanto para un “roto” como para un “descosío” 🙂
    Que envidia esa poca pereza para moveros…. Un abrazo.

    1. José Ruiz Post author

      Así es Jon, el nombre del restaurante no es nada común.

      Pocos vinos conozco con la versatilidad de los espumosos.

      Ya que tu no… cualquier día de estos te hacemos una visita 😉

      Otro abrazo para ti.

  5. Isaac Agüero

    En mi última visita al Celler, me comentaron que el lechazo que utilizaban para su plato tenía el mismo origen que el de Mannix.
    La verdad es que es un sitio al que tengo muchas ganas de ir.

    1. José Ruiz Post author

      No me extraña, en el Celler de Can Roca siempre intentan proveerse de las mejores materias primas posibles y en Mannix la calidad del género es suprema.
      Totalmente recomendable visitar Mannix, incluso te diría que merece un desvío.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *