Clos Naudin o los blancos eternos

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Fecha: 13 septiembre, 2012

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A media mañana, nos recibe Amelie (¡como en la película!), quien amablemente y con un español más que correcto, fruto de su estancia como becada Erasmus en Alicante, nos enseña las instalaciones de la bodega Clos Naudin, excavada en la roca caliza. A continuación, nos ofrece catar los vinos en la propia casa de Philippe Foreau, la cual está frente a la propia bodega, tan sólo cruzando la estrecha carretera.

Gran Magnolio de la casa de Philippe ForeauComo anécdota os diré que contrasta la pulcritud del jardín residencial, frente a lo que ves en la instalación de la bodega.

Nos disponemos en una mesa bajo un gran magnolio, el cual nos proporciona la suficiente sombra para realizar una cómoda y agradable cata de los vinos que elaboran.

Bodega familiar

Clos Naudin, sigue siendo una bodega familiar, en la actualidad es la tercera generación la que está al frente de la bodega. Su viñedo alcanza las 11.50 hectáreas de suelo arcilloso y de silex, con una producción aproximada anual de 55000 botellas. Realizan una viticultura muy próxima a la ecológica (sin llegar a estar certificados) realizando los tratamientos lo más naturales posibles, lo que les procura bajos rendimientos.

Utilizan barricas viejas de 300 litros; tienen un parque de alrededor de 100 unidades, de las que tan sólo renuevan tres o cuatro cada año. Sus vinos nunca realizan mololáctica, no les gusta que la madera esté demasiado presente, la emplean sólo como un recurso de envejecimiento. Pueden utilizar niveles muy bajos de azufre, gracias a la buena acidez de la chenin blanc.

Sala de crianza de Clos NaudinTres gamas de vinos

El resultado son unos vinos, en sus tres gamas (secos, semi-secos y dulces), de una calidad extraordinaria. Philippe Foreau es todo un maestro de la chenin blanc.

Empezamos la cata con dos espumosos, para pasar al seco, semi seco y dulce de las añadas más recientes. También nos mostró la gran capacidad de envejecimiento que tienen sus vinos, cuando nos dió a catar un seco del 1986, el cual todavía mantenía acidez y cierta frescura, todo un compendio de matices.

Si has estado en la bodega, nos gustaría conocer tu experiencia. ¡Anímate a comentar!

 

2 comentarios en “Clos Naudin o los blancos eternos

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