Qué hacer en Jumilla durante 36 horas

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Fecha: 6 enero, 2013

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Castillo de JumillaQuien tiene un amigo tiene un tesoro y nosotros tenemos un tesoro de origen jumillano y sevillano que ha sacado lo mejor de cada linaje. Sabiendo nuestra afición por conocer sitios de vino, nos invitó un fin de semana de noviembre a conocer Jumilla.

Allí nos preparó la visita a dos bodegas, a tres restaurantes, a tres iglesias y nos hartó a comer de todo lo bueno que allí se cocina…os lo cuento.

De sábado a domingo

El plan era de sábado a domingo, por lo que madrugamos el primer día para aprovecharlo. Retrasó nuestra llegada la intensa niebla matinal que nos acompañó durante buena parte del tramo final.

Excelentes churros con chocolate frente al Mercado

Pero bien mereció la pena llegar al desayuno en la churrería frente al mercado (Avenida de Levante). ¡Extraordinarios churros con chocolate!. Se reconoce fácilmente porque es un quiosco acristalado. Allí te dan la energía que necesitas (y la que no) para iniciar la excursión enológica. Empezábamos bien…

Jumilla vista desde Santa Ana del MonteVisita a Bodegas Juan Gil

Con las maletas en la furgoneta, para no perder un instante, tomamos rumbo a las Bodegas Juan Gil. Allí nos recibió Diego Lozano quien, con gran amabilidad, nos atendió personalmente. Nos transmitió con la ilusión de quien participa en un proyecto en primera persona y desde sus inicios, una gran pasión por su trabajo, esta bodega y, en particular, por la figura de Miguel Gil.

Convento de Santa Ana en JumillaConvento de Santa Ana del Monte

Contentos como una castañuelas, nos dirigimos al Convento de Santa Ana, primera visita del patrimonio eclesiástico y cultural. Hasta allí hay que ir en coche y merece mucho la pena, ya que desde el monte en que se erige, la vista de la ciudad es panorámica y preciosa.  Allí hay una fuente y mesas para los excursionistas.  Lo encontramos cerrado, así que no pudimos entrar a la iglesia y su museo, en otra ocasión.

¡Qué gazpachos tan ricos!

Gazpacho jumillano de Casa SebastiánAsí, llegamos a la hora de la comida. Para ese día Asun previó la comida en Casa Sebastián, donde hacen uno de los mejores gazpachos jumillanos. Volvimos al punto de encuentro, pues este restaurante está en el propio edificio del Mercado de Abastos. Se trata de una casa de comidas familiar, típica y muy concurrida. Su decoración es sencilla (los treinta ya nos los cumple…).

Además de los gazpachos como principal, nos sirvieron el también típico queso de cabra frito, en nuestro caso acompañado con mermelada de tomate. Dudo que sea tradicional, pero he de mencionar el calamar a la plancha que resultó para mojar con pan…. El gazpacho espectacular y para hartarse.

Jumilla con el Castillo al fondoPaseo por el centro histórico

Tras la opípara comida, fuimos a dar un conveniente paseo. Anduvimos por las calles Canalejas, Cánovas del Castillo o Castelar. El paseo ya te da muestra del buen momento que vivió la población a finales del XIX y principios del XX, en que se construyeron casas modernistas.

Visita obligada son la Iglesia de Santiago y la del Salvador. A mí me gustó especialmente la escalinata de acceso y la plazoleta elevada de la Iglesia de Santiago. Allí se exponen imágenes que sacan en procesión, en la famosa Semana Santa de Jumilla.

Esa noche cenamos en una de esas casas modernistas convertida en el Restaurante De Loreto. Cenamos bien, en un entorno muy auténtico y agradable.

Viñedo invernal: niebla, ocre, rojo y verde

Tras desayunar las típicas fritillas (tortitas finas de harina para comer dulces o saladas), salimos hacia la Bodega Casa de la Ermita. De camino contemplamos maravillados los colores ocres, rojizos y verdes de los viñedos en invierno. Esta paleta cálida, junto con la niebla persistente y el marco montañoso de la zona, dibujaban un paisaje en cierto modo misterioso e intrigante.

Os invito a ver la serie de fotografías, os gustarán.

Culminamos la estancia comiendo un arroz con conejo en El Gamellón.

Como veis, todo un concentrado de Jumilla, pues en día y medio probamos sus vinos, paseamos por sus calles, visitamos su patrimonio y degustamos su gastronomía típica.

Os lo recomendamos, nosotros seguro que volveremos ya que hay mucho más que ver, comer y beber.

¡Gracias Tesoro!

Un comentario en “Qué hacer en Jumilla durante 36 horas

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